El síndrome del impostor

Alguna ven en tu vida podrás haber experimentado que una sombra te acecha cuando
estás consiguiendo destacar en algún ámbito como por ejemplo en lo laboral. Recibes
comentarios positivos, tienes buenos resultados, pero dudas. Temes porque sientes
que eres un impostor en tu vida. Te cuestionas como has llegado hasta tu posición, te
consideras un fraude. Piensas que todo lo que has conseguido está unido a la suerte o
a cosas que escapan de tus opciones. Entonces, podrías estar experimentando el
síndrome del impostor.
Aunque en un inicio se unía esta idea a mujeres con alto nivel profesional, actualmente
es más variado. Lo podemos encontrar en sectores donde el triunfo y la aprobación
son comunes. Podría estar desde el mundo académico, en el empresarial o llegando al
mundo de la salud. Esto sucede en siete de cada diez personas.
Incluso puede suceder a artistas como Sofia Coppola. Comenta que en ocasiones está
en una batalla contra la duda sobre su talento. Sumado a los sentimientos de
inseguridad, dejando de un lado todo el impacto que tiene en la industria del cine y
todos los logros conseguidos.
Esto podría tener una explicación con el efecto Dunning-Kruger. Este es un fenómeno
psicológico que señala como personas con menos competencias tienden a pensar que
tienen más. Y por el contrario las personas que están más capacitados se infravaloran.
Aquí vemos que la persona no consigue unir la manera en la que se ve con lo que
realmente sucede en su vida, de manera más objetiva.
Y el origen puede estar, por otro lado, unido a cuatro posibles motivos. Primero, por
dinámicas generadas en la infancia, destacando otras personas en tu casa (por
ejemplo hermanos), o cuando tus padres ponen presión en tu rendimiento académico.
Segundo, por estereotipos sexuales, porque las mujeres tienen la presión de ser una
gran profesional y en ocasiones de ser una gran madre. Tercero, por diferencias
económicas dentro del mismo puesto, ya que si tu compañero cobra más puedes
pensar que es porque eres menos capaz. Y él último, debido al concepto que se tenga
de éxito, hay personas con grandes exigencias propias, casi imposibles de conseguir.
Y ahora te preguntaras ¿cómo puedo enfrentarme a ello? Primero debemos no
estigmatizarlo, ya que es algo que puede suceder en nuestro camino. Entonces
debemos aceptarlo. Buscar generar afirmaciones positivas propias o de los demás,

puede ser clave. O evaluar los logros que se hayan obtenido en este proceso de
crecimiento. Obviamente es importante trabajar la autoestima y confianza, que puede
ser con la reflexión de cómo hemos llegado a donde estamos. Y si el problema pasará
a ser más grave, la terapia cognitivo-conductual podrá ayudar a la persona a encontrar
los pensamientos que le llevan a sentirse un impostor.

Escrito por Saray Falcón Trejo

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Eulalia Ruiz
Eulalia Ruiz

Directora

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