¿Qué son las emociones y cuántas hay?
Las emociones son respuestas automáticas del cuerpo ante diferentes situaciones de la vida. Popularmente hemos cometido el error de dividirlas entre positivas y negativas, las que nos hacen sentir bien y las que nos hacen sentir mal, permitiéndonos las primeras y negándolas las segundas. Y aquí es cuando empieza el problema.
Hay un debate sobre cuántas emociones existen, pero muchas teorías coinciden en que hay emociones básicas como la alegría, la tristeza, el miedo, la ira, la sorpresa y el asco. Estas emociones básicas se mezclan y varían, creando una paleta casi infinita de sentimientos únicos y personales.
Las emociones ponen el foco en las cosas que son importantes y significativas para nosotros. Por ejemplo, si sentimos enfado es porque alguien o algo ha traspasado un límite y nos sentimos atacados o, si sentimos tristeza, nos comunica que hemos perdido algo, que hemos perdido una conexión importante para nosotros.
Las emociones nos informan de lo que necesitamos y nos preparan para la acción y la toma de decisiones.
Si no estamos en contacto con nuestras emociones, entonces no lo estamos de la información que tienen que darnos y, por tanto, no sabemos, que necesitamos.
Si no estamos en contacto con lo que necesitamos no podremos dar una dirección a nuestra vida y nos sentiremos perdidos, sin saber qué hacer o por dónde avanzar.
Si no podemos dar una dirección a nuestra vida perdemos la posibilidad de tomar decisiones importantes en nuestra vida.
Para saber quién soy, qué quiero y que necesito es necesario conectar, para poder dar un sentido a nuestra vida. Todo esto es importante para cualquier ser humano.
Las personas tendemos a evitar estas emociones negativas o mejor llamadas, desagradables, poque son incómodas y al principio nos generan malestar. También lo hacemos porque nadie nos enseñó a cómo afrontarlas y a no tenerlas miedo.
El problema de la evitación es que cuanto más evitas algo más miedo te da y, cuando te quieres dar cuenta, te sientes incapaz de hacerlo. Y esto hace que al final nos sintamos desconectados de nosotros y de lo importante.
El mundo de hoy no ayuda y las pantallas y redes sociales son una herramienta muy alcance para perpetuar esta evitación. La tecnología nos ha seducido y hemos terminado saltando de un entretenimiento a otro, hasta tal punto que sentirnos se ha convertido en un problema.
En Capaz Psicología nuestro equipo de psicólogos hemos ayudado a nuestros pacientes a estar en contacto con sus emociones. No dudes en contactarnos si crees que te encuentras en una situación así y podemos ayudarte.
Autora artículo:
Eulalia Ruiz
Directora y Psicóloga en CAPAZ Psicología